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Chiara Capucci

El criterio

Cómo se mira

Casi todo lo que se decide sobre la ropa se apoya en dos observaciones: una sobre el color y otra sobre la forma. Las dos se pueden explicar, y entenderlas sirve incluso sin contratar nada.

Primera observación

El color cambia cómo se ve un rostro.

Muchas veces elegimos colores porque nos gustan o porque están de moda, sin saber que algunos tienen la capacidad de iluminar el rostro, suavizar las facciones y potenciar la imagen de manera natural.

La colorimetría es la herramienta que permite descubrir qué tonos generan mayor armonía con nuestras características naturales, y cómo utilizarlos a nuestro favor en el día a día.

Colorimetría: el análisis que identifica qué colores generan mayor armonía con las características naturales de una persona: su piel, sus ojos, su cabello.

Estación cromática: el conjunto de colores que resulta de ese análisis, y que funciona como referencia para elegir y combinar después.

Paños de tela desplegados en abanico sobre una mesa clara, en gama completa: crudos, durazno, naranjas, amarillo, verdes, azules, violetas y vinos. Delante, un cuaderno abierto en blanco, un abanico de muestras de color y una lámina impresa con un círculo cromático.

La variable: con qué criterio se elige un color

A

Porque gusta, o porque está en las vidrieras de esta temporada.

B

Porque armoniza con las características naturales de quien lo usa: piel, ojos, cabello.

La diferencia no está en el color elegido. Está en que en el segundo caso se puede saber por qué funcionó, y repetirlo.

El color se analiza en persona, porque el tono de la piel no se reproduce con fidelidad en una pantalla. Ahí está qué pasa en ese encuentro y qué queda por escrito.

Colorimetría personal

Segunda observación

Un guardarropa puede dejar de representar a quien lo usa.

A medida que crecemos, cambiamos y atravesamos distintas etapas, la imagen también evoluciona. Lo que falta casi nunca es ropa: son las herramientas para entender qué favorece y qué se quiere comunicar.

El análisis combina tres cosas que se leen juntas: la colorimetría, la morfología corporal y el estilo personal.

Morfología corporal: las proporciones del cuerpo, y cómo las prendas las acompañan o las contradicen.

Cuando entendemos qué nos favorece y aprendemos a utilizarlo a nuestro favor, vestirse deja de ser una fuente de dudas para convertirse en una herramienta de expresión, confianza y bienestar.

Maniquí de moulage de medio cuerpo, forrado en lino crudo y rematado por una perilla negra en lugar de cabeza. Sobre él hay una toile de lienzo prendida con alfileres: se ven la costura de hombro marcada con hilván, la curva de la sisa, una pinza que recoge el volumen del busto y el borde del paño sin rematar, deshilachado. La luz de una ventana proyecta su cuadrícula sobre la pared.
Mesa de trabajo en blanco y negro: un cuaderno de espiral abierto con tres figurines a lápiz —un vestido largo cruzado, un traje de saco y pantalón, y una vista de espalda—, una cinta métrica enrollada, muestras de tela negra y cruda, un lápiz y el canto de una regla metálica.
La proporción y la caída se estudian antes de que exista la prenda. Es lo que aporta la formación en diseño de indumentaria.

No te ayudo solamente a vestirte. Te ayudo a construir una imagen que acompañe tu crecimiento.

Chiara Capucci

Esto no se trata de cambiar quién sos.

El objetivo es acompañarte a descubrir herramientas que te permitan construir una imagen auténtica, alineada con tu personalidad, tus objetivos y la etapa que estás viviendo.

El proceso completo trabaja las dos observaciones juntas, a lo largo de tres encuentros.

Descubrí tu estilo